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Centro de Infertilidad
y Reproducción Humana (CIRH)
de la clínica Corachán

 
 

ENTREVISTA

Dr. Mario Brassesco
Director del Centro de Infertilidad y Reproducción Humana (CIRH) de la clínica Corachán

A partir de los 44 años es muy difícil concevir óvulos propios

El Centro de Infertilidad y Reproducción Humana (CIRH) de la clínica Corachán realiza cada año más de 600 fertilizaciones in vitro y más de 1100 inseminaciones artificiales, unas 400 con semen de donante. El Dr. Mario Brassero nos explica cómo funcionan estas técnicas.

¿En qué se diferencia la inseminación artificial de la fertilización in vitro?

En general, la reproducción asistida es el proceso por el cuál se consigue la gestación gracias a la ayuda de un equipo médico. Un primer paso es el control de la ovulación por parte del ginecólogo y si la mujer no ovula normalmente se procede a la estimulación ovárica con la administración de hormonas. En la inseminación artificial se va más allá y se seleccionan los mejores espermatozoides para colocarlos en el útero de la paciente con una cánula especial. En la fertilización in vitro, tras estimular los ovarios para que produzcan más óvulos, se le extraen a la paciente en el quirófano mediante una punción ovárica y se fertilizan fuera de su cuerpo. Al cabo de dos o tres días se implantan los embriones resultantes en el útero.

Tanto la inseminación como la fertilización in vitro se pueden hacer con semen del marido o de donante y en la in vitro también se pueden utilizar óvulos de otra mujer. La técnica va de lo sencillo a lo complicado. Por ejemplo, una mujer que tiene las trompas obstruidas o un hombre que tiene pocos espermatozoides no son candidatos a la inseminación. En ambos casos es necesaria la fecundación in vitro. Por eso hay que estudiar antes a la pareja para que no pierdan el tiempo con técnicas innecesarias.

¿Cuánto puede durar el proceso de estimulación ovárica?

Se realiza por ciclos menstruales y puede durar entre seis y siete días, en los que la propia paciente se administra hormonas -gonadotropinas (FSH y LH)- a través de inyecciones. Si la estimulación ovárica tiene como objetivo una inseminación artificial o una fecundación in vitro se administran dosis más altas, ya que se busca una mayor producción de óvulos.

¿Es un proceso complicado?

Es un proceso sencillo en el que hay que controlar la ovulación mediante ecografías. La inseminación se lleva a cabo en la consulta del ginecólogo de forma ambulatoria -dura unos diez minutos- y la mujer puede hacer enseguida una vida normal. En la in vitro se extraen los óvulos en quirófano con la paciente sedada y se le aconseja que se tome dos o tres días de reposo.

¿Cuántos intentos se llevan a cabo?

Generalmente, las inseminaciones se llevan a cabo en tres o cuatro ciclos menstruales. En el caso de la in vitro depende del resultado de la primera o segunda prueba, ya que si no tiene óvulos deberá buscar óvulos de donante.

¿Cuántos óvulos se extraen?

Lo ideal es que se puedan extraer cuatro o cinco óvulos de muy buena calidad y que la paciente tenga un endometrio que sea receptivo, así se consiguen más altas tasas de éxito. Hay mujeres que responden de forma excesiva a la medicación, fundamentalmente porque son jóvenes o tienen ovarios poliquísticos o la dosis que se le ha administrado no es correcta; otras producen menos óvulos. Por otra parte, si hay demasiados folículos puede producirse el síndrome de hiperestimulación ovárica, que es un proceso que puede ser grave si no se controla.

La dosis hormonal que se debe administrar, ¿es diferente en cada mujer?

Efectivamente, aunque es difícil controlarla exactamente, porque cada ovario responde de forma diferente. A partir de los 25 años baja la calidad de los ovarios, aunque hasta los 35 años se puede considerar que una mujer está en buenas condiciones para quedarse embarazada. De los 35 a los 40 años es difícil decirlo, porque puede haber mujeres de 38 más fértiles que otras de 36. A partir de los 40 la fertilidad se reduce drásticamente.

¿De qué porcentaje estamos hablando?

A los 40 el porcentaje de éxitos en fertilización in vitro puede llegar al 25%; a los 42 años es del orden de un 15%; a los 44 años de un 5% y a partir de esa edad es muy difícil concebir con óvulos propios. Por ello, la alternativa que tienen estas mujeres es recurrir a la donación de óvulos.

¿La donación de óvulos es frecuente?

En mujeres de más de 42 o 43 años es casi una rutina y los porcentajes de embarazos suben drásticamente, hasta el 45 o 50%. Siempre se eligen donantes que tengan las mismas características de la madre y que sean sanas. Al ser menores de 30 años, las probabilidades de que nazcan niños con anomalías son muy bajas.

¿Se pueden recibir óvulos de un familiar?

No. La legislación española establece que los donantes de óvulos o semen siempre han de ser anónimos. El receptor no puede conocerle.

¿La Clínica Corachán tiene banco de donantes propio?

Tenemos banco de semen desde 1982. No tenemos banco de óvulos porque no existen, ya que siempre se implantan óvulos frescos, aunque lo que sí tenemos es una base de datos de donantes.

¿No lo permite la legislación?

Ésa es una de las razones, pero la principal es que los resultados con óvulos congelados son muy bajos. El semen de donante, por el contrario, nunca es fresco.Siempre es congelado para establecer un periodo de seguridad de seis meses entre la donación y la inseminación. Así se aseguran los resultados de las pruebas de enfermedades como el VIH y la hepatitis.

De hecho, no se tiene conocimiento de que haya habido nunca un contagio en España por semen de donante. Nosotros también pedimos un test de hepatitis y VIH a los dos miembros de la pareja, ya que lo exige el Ministerio de Sanidad, aunque si dieran positivo no se les impediría seguir el proceso de fecundación. Actualmente, las inseminaciones con semen de donante representan el 20% de las que realizamos al mes.

¿Los ovarios poliquísticos son una de las patologías que más infertilidad producen?

Es cierto, pero actualmente con la medicación de la que disponemos casi siempre logramos que la mujer tenga óvulos suficientes para la fecundación in vitro.

¿Es cierto que la calidad del semen ha bajado mucho?

No tenemos datos objetivos referentes a la disminución de la calidad del esperma. Sin embargo, actualmente un 40% de los donantes que acuden a nuestro centro son rechazados por no alcanzar los parámetros seminales establecidos para ser donante de semen. Consideramos que este porcentaje es demasiado alto, ya que se trata de jóvenes sanos que en principio deberían presentar parámetros más elevados.

¿Qué consejo daría a una pareja con problemas para concebir?

Es importante que busquen un centro especializado. Los médicos deberíamos estar más sensibilizados de lo importante que es para las parejas, ya que la esterilidad es un tema que afecta mucho a la autoestima y se sufre en silencio. Hay que ayudarles a sobrellevar todo este peso, incluso cuando tenemos que dar un mal diagnóstico debemos hacerlo de la forma más humana posible.

¿Qué porcentajes de éxito consiguen?

Hay que tener en cuenta que aquí nos vienen los casos más difíciles y muchas de nuestras pacientes son mayores de 40 años. En las 1767 fecundaciones in vitro realizadas desde 2001 se han obtenido un 33,6% de embarazos. De éstas, las mujeres mayores de 40 años consiguieron embarazo con óvulos propios el 20,7%, y el 37,4% con óvulos de donante. Nuestra media de edad es de 37 años y el porcentaje de fracaso total es de entre el 15 y 20%.

Estudio de fertilidad

Si después de un año y medio de tener relaciones sin ninguna protección anticonceptiva no se consigue la gestación, se debe acudir a un centro especializado para realizar las primeras pruebas diagnósticas.

En el caso del hombre se trata de un seminograma completo (incluida la morfología de los espermatozoides) y de pruebas complementarias como un test de capacitación espermática y un análisis hormonal (FSH, LH), ya que la alteración de estas hormonas puede ser uno de los motivos de la infertilidad. En la mujer también se realiza un análisis hormonal de la FSH y la LH que permite conocer su capacidad para ovular y ecografías para ver la morfología del útero y el endometrio, que es el tejido donde se implantan los embriones.

Otras pruebas diagnósticas son la histerosalpingografia o radiografía de trompas, la laparoscopia, que ayuda a ver algunas alteraciones que pueden influir negativamente en las posibilidades de gestación (adherencias, endometriosis, etc.), la histeroscopia, que permite descubrir pólipos, miomas u otras malformaciones uterinas y el test del moco-semen.

 
 
   


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